Erich Coufal y la modernidad tapatía

Erich Coufal y la modernidad tapatía

Nació el 11 de mayo de 1926, en Viena, Austria; estudió en la Universidad Técnica de Viena y decidió establecerse en Guadalajara, a partir de 1950. Erich Coufal fue el último de los profesores extranjeros en llegar a la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Guadalajara, fundada en 1948 por el arquitecto Ignacio Díaz Morales y quien se convertiría en pieza clave de la historia de la modernidad en México.

Algunos de sus proyectos fueron La Casa de la Artesanía Jalisciense, el Edificio Circunvalación, el Banco Industrial de Jalisco; así como el edificio de Chapultepec y Avenida la Paz, entre otras.

Las celosías de Coufal

Las celosías son uno de los sellos característicos de las obras de Coufal, mismas que dejó impresas en las fachadas de muchas de sus creaciones en Guadalajara. Las primeras celosías de concreto se produjeron con la más alta calidad y mano de obra tapatía con una prensa manual creada por el propio Coufal.

Coufal hacía un binomio de que la arquitectura debía tener una relación con el tema plástico, como podemos observar en la obra ‘El Sol’, relieve de Carlos Mérida. Se trata de una obra sobre relieve rellena de mosaicos rojos y azules, que luce en la fachada la Casa de la Artesanías. El resultado de la Casa de las Artesanías fue una integración plástica que supo dialogar a la perfección con lo que sucedía contemporáneamente en la Ciudad de México, en la nueva Ciudad Universitaria y que se anticiparía incluso a la inauguración oficial de esta última.

Para el Banco Industrial de Jalisco, los cuatro lados que conforman la fachada principal al oriente, están diseñados como muros-cortina y protegidos por los marcos metálicos separados del paño de las ventanerías, mismos que soportan las características celosías, en módulos que al engarzarse parecen estar tejidos. Gracias a la textura que generaban estas protecciones del asoleamiento, a las construcciones de Coufal se les conocía como “los edificios con suéter”.

Coufal también diseñó los antepechos de los balcones de la Torre Minerva con placas de mármol de 4 cm de espesor soportadas por perfiles de aluminio extruido, mismas que hoy lucen intactas a pesar de los agentes atmosféricos y el desgaste de 60 años de vida útil.

La escultura reinventada

La escultura fue otra de las disciplinas inseparables de su obra: Coufal encargó a Olivier Séguin La Comedia y la Tragedia para la explanada de ingreso del Teatro Experimental de Jalisco, en 1960. Coufal reinventó su arte concibiendo unas geometrías que representan lo que se diría ‘arquitectura emocional’. La plazoleta de ingreso es magistral, la escultura de Olivier Seguin y el juego de luces y sombras que los planos de los muros generan hacen de este espacio uno de los más bellos de la arquitectura mexicana. Los recorridos están llenos de sorpresas, cambios de alturas y juegos de sombra.

Fue así como Coufal, en un constante ir y venir entre la academia y la práctica, forjó una idea de la arquitectura que definió a las primeras generaciones de arquitectos tapatíos y que pasaría, en consecuencia, a ser clave de lectura para un momento importantísimo en la formación de la arquitectura mexicana contemporánea.

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